Teleficciones 1 Los programas (1951-1970)

Teleficciones 4 - Su gente

Teleficciones 2 Los programas (1971-1990)

Teleficciones 5 - Su gente

Teleficciones 3 Los programas (1991-2012)

sábado, 25 de febrero de 2017

MUSICA

Sergio Pujol en ESPECTACULARES SUCESOS ARGENTINOS 2. 1941/1950 dictò càtedra.
Y aquì compartimos cinco de sus reflexiones.

SERGIO PUJOL DIXIT 1

Los años 30 producen una modificación sustancial de la cartografìa, tanto en términos genèrico/musicales como espaciales: ensanchamiento de calle Corrientes, surgimiento de salas nuevas (Opera, Gran Rex), consolidación de la confitería céntrica con orquesta, desaparición del viejo cabaret en reemplazo por la boite, cierre de piringundines bajo el imperio de la Ley de Profilaxis Social de 1936, etcétera. Eso para empezar.
En cuanto a géneros, a principio de los 40 había una oferta de música nativa inimaginable en la década de los 20. En 1921 el debut de Andrés Chazarreta en el Politeama había sido un hecho màs polìtico que social, en la medida que la corriente nacionalista buscaba contrarrestar la ola ascendente del tango con una muestra de folklore de las provincias, especialmente de Santiago del Estero. Por otra parte, a lo largo de los 30 se desarrolló en el tango un concepto orquestal diferente, con un rol más destacado del cantor (ya no tanto "estribillista"), y la figura de la mujer cancionista muy consolidada. En ese sentido, creo que el cine sonoro cumplió un papel relevante. ¿O no fueron mujeres las verdaderas estrellas musicales de la película Tango!? Finalmente, en los 30 el jazz pegó un salto importante, se incorporó definitivamente al gusto musical de los argentinos. Sobre esa base llegaron los 40.

SERGIO PUJOL DIXIT 2

Cuando se habla "de los 40", al menos en el mundo del tango, se considera un período cuyos límites exceden el decenio en cuestión. Para alguno, los 40 comienzan con el debut de la orquesta de Juan D'Arienzo en 1935. No quiero restarle importancia al hecho -el piano picado, muy rítmico de Rodolfo Biaggi le otorgó a la formación una fuerza rítmica bastante inusual para la época-, pero no me parece que sea un hito tan relevante como para hablar de una nueva época para el género.
El nacimiento de las orquestas de Osvaldo Pugliese y Aníbal Troilo (en 1937 y 1939 respectivamente) podría interpretarse como un signo muy auspicioso para el baile del tango. Creo que por ahí empiezan "los 40", entre el 37 y el 39.
Fueron años de renacimiento del género, después de la crisis de buena parte de los 30. Y de gran crecimiento. Se consolidaron nuevos compositores y autores -el tándem Troilo-Manzi, por ejemplo, o la dupla de los hermanos Virgilio y Homero Expósito- y una línea de poesía sentimental de la que Horacio Sanguinetti ("Nada", "Moneda de cobre", "Tristeza marina") y José María Contursi ("En esta tarde gris", "Gricel", "Cristal") fueron quizá los exponentes más exitosos y requeridos, emergentes de lo que se dio en llamar "generación del 40". No me olvido de Discépolo, Manzi y Cadícamo, pero ellos venían escribiendo desde antes.

SERGIO PUJOL DIXIT 3

El florecimiento del cantor de orquesta fue un hecho clave, que afectó, incluso, la forma de trabajo de los autores y compositores, a la vez que dinamizó a las orquestas. Si bien en los 40 los "dueños" de las orquestas eran los directores, los cantores superaron aquel rol un tanto acotado que había tenido los estribillistas de los 20 y los 30. En suma, los cantores de los 40 se convirtieron en los voceros o intérpretes de lo que comúnmente se llama "el sentir popular". Basta pensar en Francisco Fiorentino, Angel Vargas, Alberto Marino, Raúl Berón, Raúl Iriarte, Alberto Podestá, Roberto Rufino, Alberto Castillo y de modo sobresaliente Floreal Ruiz, por no mencionar a los cantores de las orquestas de D'Arienzo y Pugliese, dos orquestas particularmente bailables que tampoco se privaron de tener cantores muy elocuente.

SERGIO PUJOL DIXIT 4

Algunos -empezando por Julio Cortázar en su nota "Gardel" publicada en Sur en 1953- se apresuraron a identificar al tango de los 40 con la emergencia del peronismo. De todas maneras, no diría que el boom tanguero de los 40 haya sido un fenómeno netamente peronista, como quizá sí lo fue la proliferación de peñas folclóricas y salones de baile para los provincianos. En realidad, si tenemos en cuenta, como variable, los estrenos de grandes tangos, hay que decir que el ciclo más prolífico no va mucho más allá de 1944. Muchas de las piezas del repertorio folclórico que con los años serían clásicas del género se dieron a conocer a partir de 1945.

SERGIO PUJOL DIXIT 5

El crecimiento del tango fue un efecto secundario de las políticas del gobierno peronista, mientras que la legitimación del acervo folclórico respondió a una política cultural claramente orientada. Quizá fue así por el deseo de Perón de asignarle un sentido más federal a la música popular. O tal vez como concesión a ese nacionalismo "esencialista" -más aristocrático que verdaderamente popular- que hasta ese momento había tenido una relación algo tensa con el gobierno populista.